Eva María Bernal: “mi labor en reproducción asistida es complementaria a la de los profesionales médicos”

Eva María Bernal se ha convertido en todo un referente en el mundo de la reproducción asistida. No es biológa, ni ginecóloga, ni embrióloga, ni psicóloga, ni médico ni ejerce ninguna otra profesión sanitaria. Sin embargo, Eva ha tenido la habilidad de buscar un hueco en esta realidad tan poliédrica como asesora en el arduo camino de traer un hijo al mundo mediante técnicas de reproducción asistida.

Tan necesario y demandado es su papel que actualmente se gana la vida a través de Creando una familia, una web desde la que articula talleres, post divulgativos, material formativo, grupos de acompañamiento y un largo etcétera de contenido útil, entre lo que figura su libro Mi maternidad asistida, para complementar la labor que de los especialistas en reproducción.

El valor de su quehacer reside en ofrecer un acompañamiento y asesoría empático a la vez que objetivo; porque nadie dijo que traer un bebé al mundo cuando la naturaleza no está de tu parte fuera fácil.

Resúmenos tu periplo por la reproducción asistida, porque has pasado por todos los procedimientos, todas las técnicas y todos los supuestos

Tengo 3 hijos, todos nacidos mediante reproducción asistida. Empecé con 36 años, no tengo pareja, de manera que fui directamente a donación de semen. Intenté cinco inseminaciones y me quedé embarazada una vez, pero lo perdí. Al cambiar a fecundación in vitro me quedé de mi hijo mayor. Dejé pasar unos años y decidí volver a ser madre. Encontraron a mi donante y se ofreció a donar de nuevo. Yo estaba convencida de que lo lograría de forma relativamente fácil, pero después de cinco FIV tuve que aceptar que mi cuerpo estaba diciendo “para”. Así que me pasé a donación de óvulos y lo seguí intentando con el mismo semen. Después de 10 transferencias me quedé embarazada 3 veces más, aunque los perdí también. He de decir que también he sufrido todos los tipos de aborto (ectópico, diferido, con estallido de trompa…) y fue cuando dije a todo el mundo que abandonaba. Sin embargo, casi en secreto, invertí los poquitos euros que me quedaban en la donación de embriones. Me arriesgué a implantarme dos y me quedé a la primera. De ahí mis mellizos.

¿Y cuándo decides volcar toda esa experiencia y darle una utilidad?

Cuando mis mellizos tienen nueve meses decido enfocar toda la vivencia de estos ocho años a asesorar y acompañar a personas que están en reproducción asistida. Es una figura que en España no existe, aunque en el extranjero es más común. De todas formas, cuando empecé la búsqueda de mi segundo embarazo ya empecé a compartir la experiencia a través del blog Yendo a por el segundo. Siempre he tenido necesidad de comunicar lo que creo que es útil para los demás; me comprometo mucho con lo que hago.

Sin embargo, todavía hay gente que oculta que recurre a reproducción asistida 

Es cierto que hay quien no quiere revelar esta circunstancia y es muy respetable. Yo me dirijo más bien al que sí necesita compartir, hablar y preguntar, al que se angustia, duda… al que quiere expresarse y no pasar el mal rato o la felicidad en solitario.

En muchas unidades de reproducción asistida ya se contempla el papel del psicólogo para dar soporte emocional al paciente ¿qué aportas tú?

Yo creo un entorno para las personas que se encuentran en este proceso. Al no ser médico, no estar comprometida con ninguna clínica ni hospital puedo hablar con libertad. Asesoro a quien se estresa, se angustia o tiene dudas en un momento dado. Pero mi papel es estar a su lado, acompañar y en un momento dado decirle “tienes que ir a un psicólogo”. También tengo un espacio privado, una comunidad, para compartir vivencias y liberar sentimientos. Al mismo tiempo sigo formándome, acudiendo a talleres, entrevistando médicos, organizando encuentros y confeccionando material… para trasladarlo a quien lo necesite.

Hay quien no ve con buenos ojos que cobres por ello, aunque hay que decir, en honor a la verdad, que hay mucho contenido gratuito en tu web

Yo hago un esfuerzo diario por este proyecto y mantengo un compromiso constante con él. En definitiva, llevo a cabo un trabajo y actúo según criterios profesionales y lo pongo a disposición de los usuarios, que al fin y al cabo deciden si pagarlo o no. Esto no es un foro que va y viene. Yo estoy aquí con la intención de quedarme. Tengo perfiles en Facebook, YouTubePinterest, Google +Twitter… y además llevo la sección Consejos de mamá de About.com, es decir, me dedico a esto.

¿Qué echas en falta en reproducción asistida?

Más preparación emocional de los ginecólogos. Entiendo que su posición es difícil porque, por ejemplo, dos pacientes de 42 años pueden quejarse de que su médico ha sido cruel al decirle que a esa edad sus posibilidades de quedarse embarazada son muy reducidas o, por el contrario, enfadarse porque desde un primer momento no le comunicó la verdad sin adornos. No obstante, y admitiendo que su posición es delicada, creo que tendrían que mejorar en técnicas de comunicación con el paciente, eso es lo que más me llega a mí; eso y la transmisión de buena información desde el laboratorio. Hay sitios que lo hacen de cine, pero otros usuarios demandan mejoras en este sentido.

¿Y qué mitos e ideas infundadas persisten aún en reproducción asistida a pesar de los años de evolución que llevamos?

Quizá es involuntario, pero las famosas que no dicen que recurren a reproducción asistida contribuyen a cierta confusión. Quiero dejar bien claro que están en su derecho de decirlo o no, pero la gente debe saber que quedarse embarazada con 48 o 49 años de manera natural es absolutamente excepcional y que si a ti no te ocurre y a ella sí es porque ha acudido a la Ciencia, no porque tú tengas un problema especial.

Pero las que sí lo dicen ejercen un papel positivo…

Claro, si cada cual es libre de hablar de ello o no, y de hecho yo procuro hacerme eco de las que sí lo admiten, pero lo cierto es que sus vidas tienen una influencia y eso unido a la falta de información general es lo que perjudica a las chicas que en torno a los 40 años se ven estupendas (porque lo están) y con las posibilidades de concebir completamente intactas. Esto lleva a que se pasen dos o tres años intentándolo de manera natural cuando lo que hay que hacer a esa edad es darse prisa en buscar ayuda científica porque independientemente de que tu salud sea excelente, lo que sí es indudable es que tu fertilidad no lo es llegado ese punto.

¿Crees que por regla general se piensa que ese descenso tan brusco de posibilidades de lograr un embarazo a partir de los 40 no es para tanto?

Efectivamente, está muy extendida la idea de que a partir de los 35 empiezan a descender las probabilidades y que la caída es lenta y progresiva cuando no es así. Eso fortalece la idea de que a los 41 ese descenso no ha sido para tanto. A ello hay que unir el mito de que el que viene de familias fértiles también lo es; algo que tampoco es cierto. Eso sí, hay que tener en cuenta que el caso inverso sí es más habitual; es decir, que de familias subfértiles nazcan individuos con el mismo problema ligado a mutaciones o patologías que perjudican la capacidad reproductiva; lo que debería ponerles sobre aviso y empujarles a buscar ayuda desde el mismo momento en el que deciden tener hijos en lugar de perder el tiempo pensando en que quizá ellos se hayan librado.

¿Cuáles son los momentos más duros en este proceso?

Los abortos en reproducción asistida son especialmente penosos porque en nuestro caso existe la incertidumbre de si podrás lograr otra gestación más adelante. En reproducción natural el dolor es el del momento por la pérdida, pero se asume que si lo deseas podrás embarazarte de nuevo en el plazo que te digan los médicos y que ese embarazo irá bien. A nosotras no nos ocurre esto. También es muy duro, casi más que cuando tienes un negativo, algunos días de la beta. Alrededor de cinco días antes y tienes síntomas de regla… y crees que viene otro negativo; es desolador. De hecho, yo lloré mucho en mis dos embarazos porque creía que no habían prosperado y resulta que ya estaba embarazada.

A pesar de todo lo que has pasado y de lo que sigues pasando con las personas que acuden a ti… ¿Esta aventura 2.0 que has emprendido te compensa?

Sí. Creo que tengo mucho que aportar. Muchos opinarán que al no ser un profesional médico me falta base para hacer lo que hago. Sin embargo, precisamente por no serlo, encuentro que a muchos usuarios y sanitarios se les quita el miedo porque hago una labor complementaria diferente.

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