Calidad del semen, muy perjudicada por factores ambientales Este deterioro conlleva perjuicios más allá de la infertilidad

Hace unos meses os hablábamos en este blog de lo preocupados que estamos los especialistas en reproducción asistida por la relación entre la calidad del semen y los factores ambientales, así como del enorme deterioro que hemos observado en los últimos años. Concretamente, hacíamos referencia a una revisión publicada por la revista Human Reproduction Update en la se hablaba de un perjuicio del 52,4% tanto de la concentración de espermatozoides por mililitro de semen como en el recuento total en las muestras analizadas. Esta circunstancia, que se reparte por igual en prácticamente todos los países de las zonas desarrolladas del planeta, es preocupante no solo porque sitúa a cientos de miles de varones en el umbral de la infertilidad y hace presagiar un empeoramiento de la crisis reproductiva que vivimos actualmente.

Además, esta mala calidad del semen puede tener relación con otras alteraciones de la salud masculina, tales como cáncer testicular, hipospadias (desarrollo anómalo del pene de carácter congénito) o criptorquidia (descenso incompleto de uno o ambos testículos), según resumían los autores del trabajo. Estas afirmaciones se han visto refrendadas hace unos días en Chicago, lugar en el que se ha celebrado la reunión anual ENDO 2018, quizá la cita más importante a nivel internacional en la especialidad de endocrinología.

Calidad del semen, más allá de la infertilidad

Por un lado, una investigación llevada a cabo en la Universidad de Padua (Italia) con una muestra de más de 5.000 varones ha encontrado una relación “absolutamente clara” entre un recuento espermático bajo y alteraciones metabólicas, riesgo cardiovascular y descenso de la masa ósea. “Nuestro trabajo muestra que los varones infértiles probablemente también sufren otros factores que ponen en peligro su salud y acortan su esperanza de vida”, explicaba el doctor Alberto Ferlin, director del trabajo y presidente de la Sociedad Italiana de Andrología y Medicina Sexual, quien además abundaba en la idea de que los problemas de fertilidad deben ser tenidos en cuenta para actuar sobre la salud general desde un punto de vista tanto terapéutico como preventivo.

Concretamente, alrededor de la mitad de la muestra analizada por el equipo de Ferlin tenía poca cantidad de espermatozoides en sus muestras. Estos individuos tenían 1,2 más probabilidades de tener sobrepeso y obesidad, hipertensión, niveles altos de colesterol LDL (el malo), exceso de triglicéridos y bajo colesterol HDL (el bueno). Ferlin aclaró en la reunión de Chicago que su trabajo no implica que un recuento bajo de espermatozoides sea la causa de los problemas cardiovasculares detectados pero sí que el recuento espermático es un claro reflejo de la salud general masculina.

“Los varones que tengan dificultades para engendrar hijos deben ser diagnosticados y seguidos tanto por especialistas en fertilidad como por facultativos de atención primaria, ya que podrían tener más factores de riesgo de morbilidad y mortalidad”, explicó el especialista.

Al hilo de esta y otras investigaciones similares, los especialistas llevamos tiempo focalizando la atención en una amenaza para la salud reproductiva soterrada pero constante; que no es otra que la de los factores ambientales.

Exposición a agentes químicos

También en Chicago se han presentado varios trabajos al respecto del papel que juegan ciertos elementos químicos de uso común en la fertilidad. Según un equipo de investigadores de la Universidad de Illinois, las mujeres embarazadas que sufran una exposición continuada al Di(2-etilhexil) ftalato no solo pueden dañar su capacidad reproductiva, sino también la de sus hijos varones. Los hallazgos de su trabajo, llevado a cabo en ratones, sugieren que este elemento, un disruptor endocrino reconocido, sería perjudicial no solo para las gestantes que se exponen a él, sino también para su descendencia.

Químicos y calidad del semenEn concreto, los ratones con una exposición prolongada al DEHP en la fase prenatal tenían niveles de testosterona significativamente más bajos que su sangre, así como un menor recuento de espermatozoides en su semen en comparación con los animales que no habían sido expuestos a este elemento, muy habitual en la fabricación de objetos de plástico, pigmentos, esmaltes de uñas, adhesivos y juguetes (tanto para niños como sexuales). Asimismo, los ratones que nacieron de roedores expuestos a este químico presentaban anomalías reproductivas similares, un hallazgo que sugiere que los efectos perjudiciales se prolongan durante varias generaciones.

En opinión de los responsables de esta investigación, este factor explicaría en buena parte el drástico descenso en la calidad del semen masculino que se da actualmente en las sociedades desarrolladas. “El recuento de espermatozoides ha disminuido sustancialmente en las últimas décadas, pero la razón concreta de este alarmante fenómeno no está del todo clara. Nuestros hallazgos apuntan que cuando una mujer se expone a disruptores endocrinos durante la gestación sus hijos y las generaciones futuras pueden sufrir un perjuicio de su fertilidad, así como otras deficiencias hormonales”, apuntan los autores.

¿Qué podemos hacer?

A la vista de estos y otros datos ya conocidos, el cuidado de nuestra fertilidad pasa por evitar al máximo la exposición a agentes químicos, metales pesados y a disruptores endocrinos como el bisfenol A, los herbicidas, los ftalatos, los percloratos, el plomo, el arsénico, el mercurio o los éteres de glicol. Muchos de estos compuestos se encuentran en los utensilios de plástico, pinturas, disolventes, cosméticos, recubrimientos antiadherentes y en ciertos textiles antimanchas o que no necesitan plancha (los elementos que hacen posible estas características suelen ser perjudiciales para el sistema endocrino).

Dieta Mediterránea y calidad del semen

Además, seguir las pautas de la Dieta Mediterránea, rica en frutas, verduras, legumbres, semillas, pescado y aceite de oliva.

  • Es aconsejable lavar bien las frutas y verduras o pelarlas antes de comerlas o cocinarlas.
  • Optar por pescados azules de pequeño tamaño en lugar de los grandes como el atún, el tiburón o el pez espada, ya que suelen contener niveles excesivos de mercurio.
  • En este sentido, cabe destacar que la Dieta Mediterránea, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, contempla otros patrones de vida además de la alimentación. Básicamente, llevar una vida activa, cuidar las relaciones sociales y familiares, no fumar y evitar el estrés.

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