Tabaco y fertilidad, binomio perdedor Fumar reduce la posibilidad de embarazo

Dejar de fumar durante el embarazo es una prioridad. Pero es que además, tabaco y fertilidad tampoco se llevan muy bien. Recientemente, el Grupo Quirón ha celebrado en Madrid un encuentro de actualización bajo el lema La evidencia en la reproducción asistidaEn esta cita, coordinada por los doctores Miren Mandiola y Koldo Carbonero, de la Unidad de Reproducción Asistida Quirón San Sebastián, se ha puesto de manifiesto una vez más algo que los especialistas venimos afirmando desde hace algunos años y no es otra cosa que los hábitos de vida influyen decisivamente no sólo en la fertilidad, sino en las probabilidades de que una gestación finalice en el alumbramiento de un niño sano.

El exceso de peso y el tabaquismo son dos conductas altamente perniciosas a la hora de conseguir un embarazo; de hecho se calcula que reducen hasta en un 15% las probabilidades de lograrlo. En definitiva, los centros especializados podemos ayudar a tratar la esterilidad y la infertilidad. Pero además, se trata de problemas que se pueden minimizar e incluso prevenir cuidándonos un poquito más.

Por eso, una de las primeras recomendaciones que les damos a las personas que se ponen en nuestras manos para lograr un embarazo es que dejen de fumar (si lo hacen) y que procuren evitar al máximo la exposición al humo del tabaco, ya que el denominado tabaquismo pasivo no favorece ni la concepción ni la buena marcha del embarazo.

Ya existen numerosos datos al respecto, pero una investigación de gran envergadura publicada en la revista Tobacco Control ha determinado que aspirar el humo de los demás multiplica las tasa de aborto, muerte fetal y embarazo ectópico y que esta circunstancia se agrava aún más cuanto más prolongada es la exposición a estos malos humos.

La investigación se ha llevado a cabo en una muestra de más de 80.000 mujeres que pertenecen al seguimiento epidemiológico Women’s Health Initiative (WHI, sus siglas en inglés). Se clasificó a las participantes en varios grupos a tenor de si eran fumadoras, si jamás lo habían sido o si habían dejado el hábito hace tiempo. Entre las que no eran fumadoras activas se hizo la distinción de si lo eran de forma pasiva. Los datos revelaron que un porcentaje significativo de las que sí aspiraban habitualmente el humo ajeno habían experimentado algún aborto, muerte fetal y gestaciones ectópicas.

Finalmente, tal y como hemos mencionado, este riesgo se multiplicaba cuanto mayor era el tiempo de exposición al humo ambiental (bien en el hogar, bien en el lugar de trabajo). Así, las que llevaban más de una década siendo fumadoras pasivas tenían el 17% más de probabilidades de aborto, el 55% más de muerte fetal y el 61% más de embarazo ectópico.

Estos datos son lo suficientemente significativos como para tomarse en serio el consejo que siempre damos: si quieres lograr un embarazo deja de fumar (por activa y por pasiva).

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