Vitamina D y fertilidad ¿están relacionadas? La carencia de vitamina D dificulta el embarazo

En varios de nuestros posts hemos hecho referencia a la necesidad de llevar una vida saludable para mejorar la fertilidad de varones y mujeres. Dejar de fumar, llevar una dieta según los patrones mediterráneos, hacer ejercicio… . Hoy toca hablar de la relación entre vitamina D y fertilidad.

Afortunadamente, cada vez más mujeres son conscientes de la necesidad de empezar a tomar ácido fólico en el momento de bscar un hijo. Existe, sin embargo, menos noción del papel del yodo, el zinc, la coenzima Q10 y las vitaminas E y D no solo en las posibilidades de lograr un embarazo, sino en el hecho de que éste llegue a término.

Dentro de este grupo de micronutrientes queremos detenernos hoy en la vitamina D. En primer lugar porque cada vez hay más evidencias de su implicación en la fertilidad femenina y masculina y porque las cifras revelan que una porcentaje nada despreciable de la población tiene carencias de vitamina D.

Esta vitamina liposoluble es más conocida por su efecto sobre el metabolismo de los huesos, aunque también resulta fundamental para el buen funcionamiento del sistema inmunológico y endocrino. Diversos trabajos científicos han revelado que su carencia está directamente implicada en el desarrollo o agravamiento de patologías como la diabetes, el cáncer, enfermedades cardiovasculares, obesidad y procesos autoinmunes.

Vitamina D y fertilidad

Pero, ¿cuál es la relación entre el nivel de vitamina D y la fertilidad? En el caso de las mujeres, existen receptores de esta vitamina en el ovario, el útero y la placenta, de forma que es fácil deducir que la vitamina D resulta esencial para el buen desarrollo y funcionamiento de los mismos. De hecho, numerosas investigaciones han hallado relación entre los niveles de vitamina D y parámetros relacionados con la fertilidad y/o el embarazo. Concretamente, una realizada con mujeres sometidas a tratamientos de reproducción asistida (fecundación in vitro) por investigadores italianos y recogida en el European Journal of Endocrinology especificaba que: «las mujeres sometidas a fecundación in vitro que tenían niveles suficientes de vitamina D eran producían embriones de alta calidad y tenían más probabilidades de quedar embarazadas que las participantes que presentaban carencias de vitamina D.»

Según estos científicos, la vitamina D está relacionada con la calidad del tejido ovárico y del endometrio y favorece la correcta implantación del embrión en el útero materno.

Asimismo, otros estudios han encontrado relación entre los niveles de esta vitamina y la endometriosis, el síndrome de ovario poliquístico, los niveles de progesterona y estrógenos (responsables de regular, entre otras cosas, el ciclo menstrual); todos ellos factores implicados en la infertilidad femenina. Además, la carencia de vitamina D parece tener relación con una tasa mayor de aborto espontáneo.

Por su parte, también se ha observado que un nivel óptimo de vitamina D beneficia el buen desarrollo del núcleo de los espermatozoides, incrementa el recuento de los mismos y mejora la calidad del semen, además de incrementar los niveles de testosterona (hormona sexual masculina por excelencia).

«Dada la alta prevalencia de la infertilidad y déficit de vitamina D, tanto en las mujeres y hombres jóvenes sanos, y visto el papel que juega esta vitamina en la reproducción humana; podríamos desarrollar nuevos enfoques terapéuticos, tales como la administración de suplementos de vitamina D en el tratamiento de mujeres y hombres trastornos reproductivos «, explicaban los autores italianos en las conclusiones de su trabajo.

Por nuestra parte, y a la vista de la evidencia disponible, no nos queda más que aconsejaros que preguntéis a vuestro especialista sobre vuestros niveles de vitamina D, especialmente si estáis planificando un embarazo o ya estáis en reproducción asistida.

Seguir una dieta rica en alimentos que la contengan (yema de huevo, pescado azul, yogures, queso, frutos secos…) y asegurarse la exposición a la luz solar 20 o 30 minutos diarios es una manera excelente de garantizarse un aporte adecuado de vitamina D… pero si no resulta suficiente, tomar suplementos bajo la supervisión de vuestro especialista es una medida sencilla y muy barata que puede acercaros más a ese bebé que tanto soñáis.

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